Dicen que cuando nació, un 12 de noviembre de 1980, comenzó de inmediato a lanzar pataditas al aire. Y también que hacía un llamativo movimiento con la cabeza, como si estuviera conectando un centro. Incluso algunos recuerdan que cuando apenas tenía unas horas de vida, ya abría sus brazos de par en par. Un gesto que algunos años después lo convertiría en su sello personal para celebrar los goles que ha marcado en todos los equipos que ha pasado, desde la escuela de fútbol y Santiago Morning de Purranque, hasta Colo-Colo y el Deportivo Toluca de México. Héctor Raúl Mancilla Garcés llegó al mundo cargado de sangre futbolera. Y por partida doble, ya que uno de sus tíos maternos, Edgardo "Purranque" Garcés, fue futbolista profesional (integrante del plantel de Provincial Osorno campeón del Ascenso en 1992) mientras que su padre, Héctor, es recordado como uno de los mejores arqueros que hayan pasado por el fútbol amateur de la zona. "Desde muy chico fue siempre muy fanático. Andaba todo el día detrás de la pelota y no fallaba acompañándome a la cancha", recuerda su progenitor. Esa ineludible vocación rindió frutos insospechados. Porque, hoy por hoy, el delantero del Toluca está en boca de todos. Integrante del equipo nacional encargado de sellar la clasificación chilena a Sudáfrica 2010, está llamado a ser el cuarto jugador de la provincia que dispute una Copa del Mundo, uno de los encuentros deportivos más relevantes del orbe, sumándose al exclusivo cuadro de honor que componen Guillermo Subiabre y Eberardo Villalobos (Uruguay 1930) y Rubén Marcos (Inglaterra 1966). Pero, ¿cómo aquel chico tímido y "juguito de pelota" de Purranque se convirtió en una estrella de la competitiva liga mexicana y alternativa recurrente para el equipo de Marcelo Bielsa? En las siguientes páginas, lo invitamos a conocer parte de esa historia, que refleja los primeros pasos de un verdadero fenómeno. LA TIMIDEZ DEL "CHUPI" El futbolista es el mayor de cuatro hermanos. Le siguen Ana (25) y Roxana (18), fruto del matrimonio de Héctor y Elizabeth, separados ya hace varios años. Se suma el pequeño Sebastián (1 año), hijo de Elizabeth, quien actualmente reside en Concepción. Desde pequeño sus dotes destacaron en el Colegio Preciosa Sangre de Purranque, institución que en su historia reciente ha sido también cuna de otros futbolistas profesionales como Rodrigo Viligrón y Alejandro Figueroa. El amor de Héctor por el deporte era tan evidente como su entusiasmo. "Le hice clases en primero básico y lo conocía muy bien, pues además era compañero de curso de mi hijo (Mario González). Lo recuerdo como un chico tímido, pero a la vez amistoso y sobre todo muy leal con sus amigos. Antes de cada recreo ya estaba parado en la puerta armando los partidos", recuerda su profesora Liliana Cárdenas, quien sigue haciendo clases a los más pequeñitos del establecimiento que se acerca a las siete décadas de vida. La docente aporta una anécdota sabrosa: "Como a su papá le apodaban 'Chupilca', a él le decían 'Chupi'. Pero una vez, un compañero se confundió y le dijo 'Chucky', como el muñeco diabólico de la película. Héctor se enojó y se puso muy rojo. Es que era muy tímido. Pero en la cancha, definitivamente se transformaba". En su época escolar, no sólo destacó por sus habilidades para el fútbol, como lo rememora con una sonrisa en el rostro la profesora de Educación Física Gladys Guzmán: "Era uno de los mejores jugadores de básquetbol, pues tenía habilidades naturales para la actividad física. Era un buen chico, tranquilo y para aprovechar sus condiciones deportivas, las quería hacer todas. Pero una vez, estando todavía en básica, le dije que se dedicara a una sola cosa, para que pudiera hacerla bien. Y fue ahí cuando se inclinó por el fútbol; así que, de alguna manera, puedo decir que yo lo impulsé para que se dedicara a su profesión". Gerardo Arismendi fue uno de los primeros maestros que tuvo el purranquino, ya que desde 1989 ha sido el encargado de la selección de fútbol del colegio. Hoy, el formador recuerda que Héctor integró una destacada generación, donde estaba además Alejandro Figueroa, quién también después se dedicaría al fútbol profesional, en Provincial Osorno. "Héctor era un chico muy tranquilo, respetuoso y cuando jugábamos, era un líder; el capitán. Tengo muchos recuerdos, por ejemplo de las ligas donde enfrentábamos a colegios de toda la región. Una vez en la final ante el Salesianos, íbamos ganando 1-0 y el árbitro lo expulsó por reclamos reiterados. Al final, perdimos 2-1. Y hasta el día de hoy le digo que por su culpa no fuimos campeones", sostiene riendo Arismendi. El que luego sería goleador de las ligas chilena y mexicana, salió de cuarto medio en 1998, pero una década más tarde, su recuerdo permanece inalterable en la directora de la entidad educacional, la madre Luisa Gutiérrez. "Siempre andaba detrás de la pelota. Era un joven humilde, proveniente de una familia de mucho esfuerzo. Siempre andaba buscando en qué trabajar. Por todo eso es un ejemplo para la ciudad de Purranque y para los niños que estudian en nuestro colegio". FUGAZ PASO POR EL PROVI Seguramente en la retina de muchos está el comercial televisivo de una marca de vino, donde Iván Zamorano le agradece a su primer entrenador, Manuel Rodríguez, todo lo que le enseñó en su primera etapa. Pues bien, si hay un "Manuel Rodríguez" en la vida de Mancigol, ese es Arnoldo Marín. "Lo tomé cuando tenía entre 7 y 8 años. Yo tuve que hacer una práctica para obtener el título de monitor y por eso fundé la Escuela de Fútbol de Purranque, donde estuve entre 1986 y 1992. Era menudito, técnicamente muy bueno, con mucho talento y siempre muy disciplinado. Lo bueno es que con ese grupo hacíamos giras a varias partes, a Iquique, San Antonio, Bariloche. Los sacábamos a todos lados", indicó. También recuerda que lo llevó como refuerzo de una selección Sub 15 a Puerto Montt y que en 1996 inscribió al delantero en la Sub 17 de Provincial Osorno. "Pero ahí estuvo poco tiempo, especialmente porque tenía que viajar. Después jugó por Santiago Morning en el fútbol amateur y posteriormente emigró a Malleco Unido, porque tenía a su tío Edgardo (Garcés) allá, quien le hizo los contactos", agregó el actual entrenador de divisiones menores de Provincial Osorno. A nivel de clubes, Mancilla jugó cuando era pequeño en el Dos Alamos, pero el equipo que le "robó el corazón" fue Santiago Morning, también en su ciudad natal. "Héctor llegó a nuestro club en 1996 aproximadamente. Alcanzó a jugar en Infantil y después subió al equipo Juvenil. Con él fuimos campeones de Purranque después de 16 años de sequía, así que imagínese los recuerdos imborrables que tenemos. Después jugamos el Regional y me acuerdo que alcanzó a jugar la primera fase, donde eliminamos a Nacional de Frutillar. Después de eso, se fue a Malleco", comenta Ricardo Alvarado, actual entrenador del primer equipo del "chaguito" purranquino y que era DT y presidente de la institución cuando arribó Mancigol. "¿Algún recuerdo de Héctor? Siempre pintó para bueno. Era goleador, pero acá jugaba más retrasado. Era muy buena persona y fanático del equipo. De hecho me acuerdo que fuimos a ver una liguilla de promoción, cuando Santiago Morning mandó a Provincial Osorno a Segunda División. A él le llamó la atención especialmente ese partido". DE HUASO A VIERI En 1999 arribó a Malleco Unido, donde jugó dos temporadas, suficientes para demostrar que lo suyo eran los goles. "Llegó como un pollito, muy tímido. Incluso puedo aportar un dato: su primer sueldo fue de 30 mil pesos, y sin pensión. El primer sobrenombre que le dio el plantel fue, obviamente, el de huaso. Lo trajo su tío, Edgardo Garcés, y nosotros empezamos a hacernos amigos porque cuando Malleco Unido viajaba, como medio de comunicación acompañábamos al equipo, así que nos íbamos conversando en el bus. Llegamos a entablar una bonita amistad que se mantiene hasta ahora", rememora Alex Carrasco, periodista de Radio Montecarlo y ex secretario de Malleco Unido. "Después, por su potencia, lo apodaron "Vieri", tal como el italiano. Ya en ese tiempo era un jugadorazo, con mucha técnica en velocidad. Así se fue ganando un espacio en el plantel, pues además siempre mantuvo la humildad. Dejó muchos amigos en Angol; de hecho, aunque sabemos que es de Purranque, acá se le considera un angolino. Siempre estamos pendientes de sus partidos y cuando ha venido, la gente lo recibe muy bien". Carrasco recuerda que tras esos primeros meses, varios equipos lo estuvieron sondeando. Y Huachipato fue finalmente el que lo fichó. En la usina estuvo desde el año 2001 hasta 2005, periodo en el que fue nominado por primera vez a la selección chilena para jugar la Copa América 2004 en Perú. Con los acereros se cansó de romper redes, anotando la friolera de 77 goles y convirtiéndose en uno de los mejores jugadores del fútbol nacional. De hecho, fue máximo anotador del torneo por primera vez en el Campeonato de Apertura 2005, con 13 anotaciones. Desde el 2004, Mancilla tuvo en la banca a uno de los directores técnicos más prestigiosos de nuestro medio: Arturo Salah. Precisamente el ex entrenador de la selección chilena, Colo Colo y Universidad de Chile, entre otros equipos, también habló con El Austral sobre las características de su ex dirigido. "Es un futbolista que ha realizado una campaña muy importante en México. En Huachipato era un jugador de mucha calidad y potencia y veo que ha trabajado sus cualidades para ser aún más completo. Por algo hace los goles que hace en México y es permanentemente llamado a la selección chilena". Respecto a la posibilidad de que integre el plantel definitivo de la "Roja" en el próximo campeonato Mundial, Salah comentó que "puede luchar por un cupo, pero de aquí al Mundial hay seis meses, falta mucho. Pueden pasar cosas como una inoportuna lesión y el rendimiento en sus clubes. Pero Héctor ha demostrado mucho, tiene la madurez y está consolidado. Ha dejado de ser el muchacho un poco inmaduro que era en sus primeros años". COLO COLO Y MÉXICO Tras varias campañas exitosas en Huachipato, llega su contratación por Colo Colo, donde integra un plantel de estrellas y logra su primer título en el profesionalismo; el Apertura 2006. Y aunque no pudo consolidarse en la titularidad, jugando algunos minutos por partido, logró anotar en 12 oportunidades, sólo por detrás del goleador albo y del campeonato Humberto Suazo, quien convirtió 19. Pero su relación con el entonces DT albo, Claudio Borghi, no fue de las mejores y el argentino terminó "cortándolo", aduciendo problemas disciplinarios. Es por ello que el purranquino aceptó de inmediato la oferta del Veracruz de México. Allí, a pesar de hacer buenas campañas, no logró consolidarse y fue enviado al Coatzacoalcos, de la Segunda División. Allí, por fin, llegó el despegue: acaparó portadas, anotó goles y logró transformarse en uno de los mejores delanteros del fútbol azteca. Por eso, no extrañó que uno de los equipos más grandes de México, Deportivo Toluca, lo contratara a mediados de 2008. Allí llegó a su punto futbolístico más alto, logrando el título del Apertura y el cetro de Campeón de Goleo, éste último un logro que repitió en el Clausura 2009. Hoy por hoy es valorado como uno de los mejores delanteros del continente y promete seguir entregándolo todo. "Quiero ganar siempre, todo lo que juego. Para eso me esfuerzo al máximo", indica el jugador. GOLEADOR SOLIDARIO Claro que Mancilla se ha encargado de demostrarle al mundo que es mucho más que un buen jugador de fútbol. "Es una gran persona. Y no lo digo porque sea mi hermano, sino porque lo demuestra día a día. A nivel familiar se preocupa mucho de nosotros. Mi hija Safka, de 7 años, es su ahijada y él está muy atento a cómo está. Hablamos diariamente por teléfono y conversamos de todo. El año pasado estuve presente cuando fueron campeones en México, pues me invitó como regalo de cumpleaños. Fue una experiencia maravillosa, impresionante. Como familia somos súper unidos y acá en Purranque siempre todos me preguntan por él. De hecho, todos los hermanos tenemos los mismos padrinos, Nano Burgos e Iris Mancilla. Así somos de unidos", indica la hermana de Mancigol, Ana Mancilla. Por el lado de Elizabeth, su madre, siempre ha mostrado el orgullo por lo conseguido por su hijo e incluso ya son famosas las sopaipillas que le hace a su "regalón" cuando viaja a Chile, emulando las cazuelas que la mamá de Zamorano le hacía al goleador. En tanto su padre, Héctor, quien vive en Osorno, comenta que "como padre, siento un gran orgullo por todo lo que ha conseguido mi hijo". Hechos que no sólo ratifican en su entorno familiar. Su profesora en el Colegio Preciosa Sangre de Purranque, Liliana Cárdenas, cuenta que "cuando vino a la inauguración del gimnasio del colegio, se dio el tiempo para sacarse fotos con todos los chicos. Y en un momento, se me acercó y se tomó una conmigo, porque dijo que quería tenerla como recuerdo. Nunca ha perdido la humildad, a pesar de todo lo que ha conseguido". Ricardo Alvarado, entrenador de Santiago Morning de Purranque, rememora que "nos regaló camisetas e implementación para el equipo. Siempre que viene se junta con el equipo y es un gran ejemplo para los chicos. No se olvida de dónde es". También son conocidas sus obras benéficas, aunque él evita referirse públicamente a éstas, precisamente por su reconocido bajo perfil. En la actualidad, el ariete ayuda a la Escuela Nueva Creación de Puente Alto, centro que atiende a niños con deficiencias; mientras que hace algunos días se transformó en benefactor del Sindicato de Futbolistas Profesionales, que año a año recibe a deportistas cesantes. Mancilla aportará con dinero e implementación a esos jugadores, "porque también estuve cesante y sé lo que cuesta. Pienso que uno nunca puede olvidar sus raíces y ponerse en el lugar del otro. Siempre voy a tratar de ayudar en lo que pueda". Pero tal vez el caso donde el purranquino más reflejó su estampa como persona, fue cuando anónimamente ayudó al ex futbolista y ex capitán de Lota Schwager, Luis Monroy, quien se intentó suicidar por problemas económicos. Mancilla se comunicó con la familia y pagó parte de la deuda hipotecaria del ex deportista. El mismo entorno del ex jugador difundió la noticia, por lo que el caso fue conocido en todo Chile. "Ayudé, porque es un colega, pero de verdad no quería que se supiera", dijo entonces el delantero. Pero para Monroy, fue un gesto inolvidable. "Me enteré del gesto en el hospital, me lo dijo mi familia. Y, no sé, cuando me lo contaron no lo podía creer. Quedé impactado, porque ningún jugador había hecho eso. Es un gesto muy especial y lo único que quiero es hablar con él para agradecerle. Conversé con su asesor, pero no es lo mismo. Quiero agradecerle el gesto, ya que realmente fue algo espectacular. Nosotros coincidimos cuando, en Tercera División, yo jugaba por Ferroviario y él por Malleco; y después cuando estaba en Huachipato, yo estuve a prueba allí. De esos tiempos se tiene que haber acordado". Y el propio Héctor, ¿qué opina del momento que está viviendo?: "Estoy feliz por todo lo que está pasando y también contento porque si se puede ayudar a la gente, lo voy a hacer. Me he esforzado mucho para llegar donde estoy y no me voy a olvidar de mis raíces. Quiero seguir haciendo las cosas bien, con mi equipo y con la selección, y ojalá lograr muchas cosas más. Jugar un Mundial es un sueño, como el de cualquier futbolista. Pero vamos paso a paso. Lo importante es hacer las cosas con amor y con pasión", dijo a El Austral, en un alto en su actual periodo de concentración con la selección chilena. Consultas que responde en su estilo, el del chico humilde, tímido, pero que dentro de la cancha, es -definitivamente- un crack. |
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