Usted está en : Portada : Espectáculos Domingo 18 de diciembre de 2005

Murió el osornino que encandiló a Concepción

Hermann Kock Stecher, destacado académico y músico

Kock nunca perdió contacto con sus amigos de Osorno.

Las vueltas de la vida, esas que a veces sorprenden y golpean, quisieron que el máximo símbolo de la cultura musical de Concepción fuera un osornino, de esos que, sin quererlo, terminaron siendo adoptados y recibiendo el cariño fuera de los límites de su natal ciudad.

Por estos días Concepción llora la muerte de Hermann Kock Stecher, un osornino que dejó el pulmón verde y agrícola de la región para radicarse en una urbe que le otorgara mayores oportunidades para desarrollar su carrera de organista, director de coros, profesor, crítico de música y erudito en Bach.

Su último día en esta vida terrenal, llegó a sus 96 años, de los cuales casi 70 vivió en Concepción, pero sin dejar de contactarse con sus familiares y amigos de su natal Osorno, donde nació el 5 de octubre de 1909.

Conocido como "el maestro", Kock fue un personaje relevante en la cultura penquista. Tuvo una gran influencia por su aguda crítica musical, que publicó desde la década del 40 en el diario "El Sur" de la capital de la Octava Región.

Uno de sus mayores logros en la región del Bío Bío, fue haber dirigido la primera Orquesta Sinfónica de Concepción, en la década del 30, como también haber sido académico universitario y de importantes colegios penquistas.

En una de las últimas entrevistas que concedió, el maestro Kock, explicó con sabiduría que en su vida no tenía receta alguna, salvo el no tenerle miedo a nada. "Así, me he entretenido o he activado, hice y no hice: usar poncho y pierneras al montar a caballo, andar en bicicleta, también a pata, en esquí, patines, bote de remo; nadar, excursionar. Ser conferencista, profesor en infinidad de colegios, director de coro y orquesta, hacerme perito en cosas de Bach, pastelero, jardinero, huertista y unas cuantas cositas más, por ejemplo, perito en numerología, ser padre y esposo también, abuelito y bisabuelo; enamorado fiel y traidor. Lo que sí creo poder jurar: nunca fui coimero y tampoco ladrón. En cambio, lo que nunca he dejado de hacer es fumar tabaco en pipa".

 

SU EPITAFIO

El maestro murió a las 10.50 horas del jueves, producto de un problema respiratorio que arrastraba desde hace tiempo.

En 2003, un periodista le preguntó si le temía a la muerte, y Kock respondió sin vacilar: "De ninguna manera". Si tuviera que elegir, ¿cuál sería su epitafio? "Aquí descansa quien vivió feliz".

 

 

"Era un hombre generoso "

 

"Era un hombre muy generoso para trasmitir su conocimiento con los estudiantes y para estimular y apoyar la labor musical y coral en el sur de Chile", así recuerda a Hermann Kock, el ex presidente de la Corporación Cultural de Osorno, Gabriel Venegas.

El profesor de literatura conoció al músico osornino en Concepción, cuando Kock se desempeñaba como organista principal del Coro Polifónico de la casa de estudios penquista. "No sabía que era osornino, por una parte es una grata sorpresa, pero por otro es una inmensa pérdida para la música chilena", afirma Venegas, agregando, además, que Kock y quien hace unos años era el director del coro universitario, Arturo Medina, lograron posicionar al grupo musical como el mejor de su categoría en Latinoamérica.

 
 
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