Usted está en : Portada : Crónica Lunes 19 de septiembre de 2005

Ajedrecista se la juega por las letras

Después de algunas publicaciones anteriores, evoluciona en la prosa para presentar en 160 ágiles páginas su primera novela. Destacan la ironía y sus descripciones de Osorno.

El ajedrecista, Germán Bielefeld, presentará su primera novela el 12 de octubre.

Presentacion

La presentación de Claudia Avila, la poeta osornina que aportó en la crítica y la edición de la obra de Bielefeldt, resume en la contratapa de "Jaque a la razón" que "Germán conjuga su pasión de ajedrecista con una escritura que busca profundizar en las acciones de los hombres, sus motivaciones, y cómo suelen éstas convertirse en un verdadero jaque a la razón. La descripción de lugares y elementos propios de una época lejana, sirven para adentrarnos en un periodo de nuestra historia que suele provocar reacciones diversas, pero difícilmente, indiferencia".

 

 

 

Germán Bielefeldt Van Oosterwijk era hasta ahora un personaje habitual de las páginas deportivas del Diario, sin embargo, en noviembre de 2004 comenzó un nuevo proyecto que acaba de ver la luz, y que dice relación con la literatura, con una novela. Se trata de su primer libro en prosa con una historia ficticia que contar, aunque muy bien ambientada, asombrosamente cercana, con personajes muy bien armados y que hacen rápidamente digeribles sus 160 páginas.

A pesar de que "Jaque a la Razón" terminó su proceso creativo en julio de este año, ya está impreso y listo para ser presentado el 12 de octubre, a las 19.30 horas, en el auditorio de El Diario Austral de Osorno. Se trata de un proyecto de autogestión, "producción limpia, sin Fondart, ni nada", dice el autor, que espera reunir a todo el mundo literario local en el lanzamiento de la obra, con música y poesía para condimentar la ocasión.

A fin de mes cumple 42 años, los suficientes dijo, como para explotar una veta que siempre llevó dentro, pero que en cierta medida siempre estuvo "demasiado conectada" con el deporte. Bielefeldt, el escritor, tampoco pudo sustraerse del ajedrez en su prosa, sin embargo, el deporte ciencia aparece sólo como una excusa para hilar una historia ficticia mucho más rica en contexto y personajes.

 

LA RECOMENDACIÓN

La recomendación vino de cerca, sin embargo, no está para nada alejada de la realidad. "Es una historia seria, tratada con ironía, muy ágil y deja como enseñanza la trascendencia de la amistad y la importancia de la lealtad, independiente del pensamiento político, étnico o racional". Y se refiere a que la suya es una novela histórica ambientada en el periodo del golpe militar de 1973, transcurre entre agosto y octubre de ese año, con el ajedrez como nexo para contar la historia del campeonato nacional que ese año estaba programado para esos días y que por razones obvias, finalmente nunca se hizo.

Pero esa descripción queda chica, porque a partir de esos elementos, Bielefeldt crea una historia donde la amistad es puesta en jaque por los dos bandos en que se dividieron los chilenos de aquel tiempo. Osorno y Santiago son sus locaciones, hay brillantes descripciones de sectores y momentos de la ciudad, olores y colores que hacen para cualquier osornino una obra muy atrayente de "Jaque a la razón".

"Rescato el lenguaje que utiliza Alberto Fuguet, la forma de apodar de Mario Vargas Llosa, la recreación urbana de Ramón Díaz Eterovic, y las ambientaciones, por ejemplo de lo que se está comiendo o haciendo, que hace Roberto Ampuero". La definición del autor no considera un tópico importante, el de la ironía, que se hace presente en cada página del libro y que va desde la manera de apodar a sus personajes (que en la gran mayoría corresponde a personas "conocidas" de entonces, a nivel local y nacional, a quienes se les cambió el nombre) hasta la forma de describir por ejemplo, las trampas que hacían dos famosos jugadores de ajedrez (que son personajes armados con elementos reales, y que pasan las situaciones que en más de alguna competencia le tocó ver o vivir al propio Bielefeldt).

 

ADMINISTRADOR

"Nadie sabe que soy administrador público, que trabajo en el Servicio de Salud" reclama Germán Bielefeldt para explicar que además de ser el ajedrecista que todos conocen, tiene otras motivaciones personales, dentro de las cuales la literatura tiene un lugar especial.

Inevitablemente, el ajedrez se mezcla en sus letras, pero esta vez, sólo para darle un hilo conductor a una historia potente y rica en descripciones. "Creo que es un mérito eso de tomar el ajedrez y convertirlo en novela. Cuando se tiene un buen final, el resto sale solo, la historia se puede alargar, acortar o modificar, todo depende de los estados de ánimo, pueden pasar meses sin poner una sola letra así como un día puedo avanzar varios capítulos".

 
 
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